viernes, 25 de noviembre de 2011

La Llamada

Mi amigo Yoda me quita el iPhone y busca por mi el número de Anna. Lo marca y me acerca el móbil al oido. Me meto en coche para así porder hablar mejor y poder decirle todo lo qu siento a Anna, mientras los cabrones de mis amigos están fuera. Ahora es cuando me arrepiento y prefiero pagar las copas pero es muy tarde Anna ya me ha contestado
      - Si quién es?
      - Anna, soy yo, Martínez. Mmm siento llamarte a estas horas pero es que es importante- Anna no me deja continuar
      - Dani, te has dado cuenta de la hora que es, ya puedes tener un buen motivo porque si no ya te lo imaginas...
      - Jajajaj lo sé, sé que no son horas
      - Y lo que me tienes que contar no puede esperar hasta mañana o tienes que contarmelo justo ahora? Tengo sueño...
      - No, no puede esperar. Es ahora o nunca
      - Ya, una cosa, tu que haces despierto a éstas horas. No estarás de copas no? Que mañana tienes que trabajar...
      - Bueno más o menos. ero eso da igual, bueno si tiene algo que ver... ¡Qué más da!
      - Vale, empieza a hablar ya porque si no me quedo dormida. Eh! No te enrolles, ni te pongas pesado.
      - Vale, vale. Empiezo.
      Te llamaba para decirte que.. que - respiro hondo y continuo- que te amo. Sí, te amo desde el primer momento en que te vi. Aquel momento en que nuestras miradas se cruzaron por primera vez en la sala de reunión de ENSLN, el corazón cada vez me latía más fuerte, sentí un cosquilleo en la tripa, no pude evitar sonreír al verte. Fue como en las pelis americanas cuando todo pasa en cámara lenta. Eres lo más valioso que tengo en mi vida y no te quiero perder nunca.
Sabes, me gusta que me llames imbécil o Daniel e incluso que me fastidies a la hora de comer, amo tus manías, tus defectos , tu forma de ser, tus fantasías, tus tonterías, tus miradas en el programa, tus guiños en publicidad, tus sonrisa, tus ojos, el olor de tu pelo y cada centímetro cúbico de tu piel.
Nunca te lo he dicho porque no he encontrado el valor suficente para decirtelo mirandote a ese par de preciosos ojos que tienes. Sólo te digo que los borrachos nunca mienten y perdóname por haberte llamado a estás horas y haberte despertado.
Y como me dijistes que no me enrollara, he tratado de decirte de una forma breve lo que siento porque si no no acabaría nunca. En definitiva te llamó para decirte que t' estimo i adios.

Cuelgo teléfono y no espero respuesta. Ya sé que me dirá que no o se habrá quedado dormida. Trato de tranquilizarme y salgo del coche. Mis amigos se acercan a mi cuando me ven salir. Me preguntan que le he dicho y como se lo ha tomado ella. Yo les digo que se lo he dicho todo y que le he colgado. Ellos me dicen que soy gilipollas y tienen razón. Después no fuimos al hotel y al día siguiente ducha y a Madrid.